
Ella es Ziza, actualmente, ella llegó a casa recién pasada una rino y con tiña en la naricina. No crece muy bien, sí ha crecido desde que llegó, pero es chiquitina. De cuando en cuando se le llenan los ojos de legañas y estornuda, recuerdo de haber pasado la enfermedad, que seguirá ahí en estado latente el resto de su vida. Es una gata muy cariñosa, muy habladora, le encanta comer, es más, le va la vida en ello, tanto que es capaz de quitársela al resto de sus hermanos gatunos de la boca a golpe de gruñidos.

Ella es Tormenta (me cuesta horrores escribir porque tengo a Sugar encima de mi brazo), es la última en llegar, cuando vino a casa fue sólo para acogida, pero al verla me enamoré perdidamente de esta bolita de pelos algodonosos. Repartió cates a diestro y siniestro, prometía ser todo un carácter, pero su miedo inicial se fue yendo y ahora queda una gatita casi muda que cuando tiene que decir algo a penas se la escucha. Al contrario que Ziza, Tormenta está creciendo muy bien, ya pesa kilo seiscientos, y eso que llegó a csa pesando uno solo. Ha pasado por un Hérpes Virus, del que se está recuperando, y tomando medicación para ello. Temí por sus ojitos, los tuvo muy mal.

Ziza Y Tormenta (al fondo se ve parte de Judas) se hicieron inseparables casi al día siguiente de llegar Tormenta a casa, salvo a la hora de comer latita, que tengo que separar a Ziza de todos los demás, siempre están juntas, durmiendo, jugando, compitiendo por mis rodillas... se hicieron hermanitas, a ambas les faltaban sus hermanas de sangre y al encontrarse ni lo dudaron.
Y me quedan otros dos, Judas y Sugar, pero hoy es tiempo de las peques.