Pues como dice el título así pasaré yo el día de San Antón, más bien tristilla.
Esta mañana llevé a Pegy y a los dos pequeñajos que se quedan conmigo a la veterinaria. Pegy tenía cita para acabar con sus angustiosos celos y los peques tenían algo de fiebre, así que pinchazo de antibiotico y vuelta a casa a pasar con sus otras dos hermanitas sus últimos ratitos juntos los cuatro.
¿Veis? Ya me pongo tonta otra vez y no veo ni las letras que escribo. Esta tarde se lleva mi hermana a sus preciosas gatitas a su nuevo hogar. Las van a querer un montón ella y mi cuñado, lo sé, pero no puedo evitar ponerme triste.
Las veré amenudo, pero ya no volveré a disfrutar de las locuras de esos cuatro enanitos juntos haciendo de mi casa un acogedor caos.
Es ahora cuando me doy cuenta de que hubier sido incapaz de dárselos a cualquier desconocido. Inposible. Los quiero demasiado a todos. Si hubiera tenido una casa grande, con mucho espacio, holgura económica y lo más importante, un poco mas a favor a mi marido, seríamos una feliz familia de 2 humanos y cinco gatitos preciosos.
En fin, creo que con la mami y dos peques no me voy a aburrir demasiado ¿no?
Un beso a todos los que me ayudasteis con vuestros consejos en mis momentos de dudas con mi familia gatuna.