Re: El RAGDOLL, un dulce gigante Hola Gisela, a mí me ocurrió lo mismo que a tí como habrás leído. Sólo que aunque soy de Cádiz no me la encontré en la playa, sino en unas pistas de padel. Me la llevé a casa y resultó ser una ragdoll, y la verdad es que es una ricura. la encontré cuando tenía dos meses y medio y me da una pena imaginar el tiempo que se llevó sola, con frío, con miedo, con hambre... de hecho tenía tiña y las defensas por los suelos. Ahora está preciosa y sanita, lo único es que de su tiempo en la calle ha desarrollado un carácter muy asustadizo, y si no es conmigo -me llamo Andrés- o con Iván -mi pareja- no está a gusto. con todos se asusta muchísimo y se esconde hasta que va cogiendo confianza poco a poco y, por supuesto, si yo estoy delante. un beso y a ver si pones fotitos anda |