Este era mi marlboro. Se llamaba así porque era andorrano y lo saqué del país de contrabando en la guantera (por si me ponian pegas).
Llegó a pesar 12kg sin castrar (como la foto demuestra). Hoy el pueblo de mi mujer sigue lleno de descendientes suyos. Fue un Donjuán.
En vez de bufar, rugía. Es algo que no vi a ningun otro gato antes ni después.