Muy probablemente sea una mutación en la que el
gen dominante resulta en la carencia de cola. Los fetos que heredan dos de estos
genes dominantes mueren en la matriz, pero a aquellos con sólo uno puede faltarles la cola total o parcialmente o en ocasiones nacen con la cola completa.
Normalmente, los gatos sin cola se cruzan luego con Manx de colas completas para crear la siguient generación. Por desgracia, el
gen que causa la ausencia de la cola llega a afectar alguna veces otras vértebras o provocar el mal funcionamiento del músculo del esfínter.
Hasta los Manx con cola tienen una apariencia característica, con un lomo corto, pata delanteras bajas y fuertes, las patas traseras más largas y la espalda elevada en un arco continuo desde los hombros hasta la grupa redondeada.
El pelaje doble hace que de la impresión de estar bien acolchonado y la calidad de éste es de mucho mayor importancia que el color.
Idealmente, el gato sin cola tiene un hueco pronunciado al final de la espina, la presencia de hueso o cartílago ahí, la falta del doble pelaje o cualquier
sintoma de las anormalidades que afecte la salud y el bienestar de gato, se consideran imperfecciones.
La ausencia total de cola se atribuye a hechos tan insólitos como aquel que se refiere a Noé, quien al llegar el gato como último, le pilló el rabo con la puerta del Arca; también hay leyendas que cuentan que las gatas madres cortaban deliberadamente los rabos de sus hijos para evitarles el sufrimiento de caer en manos de tropas invasoras, que colgaban las colas en sus escudos.
A veces se dice que los fenicios, mercaderes navegantes de la antigüedad, han introducido la raza desde el Lejano Oriente hasta la isla de Man, en el Mar de Irlanda. Si esto fuera verdad, el manx seria una mutación o adaptación de algo similar al bobtail japonés.
Más probable parece el origen del manx a bordo de los galeones de la armada española. Algunos gatos sin rabo (siempre había gatos a bordo para controlar las ratas), resultado de mutaciones, llegaron a la costa al hundirse algunas naves españolas cerca de la isla de Man a finales del siglo XVI. Aislado de otras razas en la isla, su cualidad de falta de rabo fue transmitida a las nuevas generaciones. Más tarde, los criadores tomaron estos ejemplares como base, desarrollando la raza, cruzando cuidadosamente con ejemplares de rabo completo.
El Cymric es la versión en pelo largo del Manx y, al igual que éste, carece de cola. Su irrupción en el mundo felino no fue consecuencia de la manipulación humana, sino un hecho fortuito y natural. En las camadas de Manx nacían de vez en cuando cachorros de manto largo que, tras una cuidada selección, dieron a luz a la raza que hoy conocemos.
Como ocurre con el Manx, existe un trastorno neurológico congénito asociado a los gatos sin cola, denominado espina bífida. Este mal interfiere en el funcionamiento normal de los nervios y aquellos ejemplares que carecen por completo de cola -los rumpy- pueden presentar malformaciones de los nervios sacros y caudales y, como consecuencia, padecer incontinencia.
El Bobtail japones El Bobtail japonés es una raza única. Su nombre deriva de la cola corta de sólo diez o doce centímetros de longitud, que es rizada, con pelo que crece hacia el exterior en todas direcciones, produciendo un aspecto cortado, de esponja.
Un bobtail japones con su rabito pom-pom
