Ay¡ me duele la mandibula de tanto reir.


Salvo una temporada que tenia de darles todos los días unas vitaminas a los dos no se resistian especialmente pero aquellos quince dias fueron muuuyyyyyyyy largos. Con la gata habia que andarse con ojo. La encantaban las pastillas y como nos descuidaramos se zampaba el bote entero.
Esta bien que esten robustos y fuertes pero que levanten el sofa con uno encima para cojer la pelotita es excesivo.

El siames era otra historia. Tenia tres técnicas para librarse, mas o menos, de la pastilla.
1ª - Lanzamiento por el lado derecho del morro, descubierto al sentarse encima de pastilla pringosa tras haber sido vilmente engañado por el félido.
2ª -Supuesta aceptación de tragar sin oponer resistencia fiera y escupida nada mas tocar el suelo.
3ª- Veloz huida al 'sofa del cabreo', lugar prohibido a los humanos donde solo estaba en caso de
a.- Mosqueo felino por alguna causa
b.- Mosqueo humano por desastres diversos
Al final del tratamiento por accidente se me cayeron varias pastillas al suelo. La gata se lanzó a por ellas como era de esperar pero el capullo del siames

, despues de lo que me habia hecho pasar, se acerco tranquilamente. Olisqueo la pildora ¡y se la comió sin más!.
Me quede con el bote en la mano y la clara sensacion de haber sido vacilado por tres kilos de astucia, las reglas las pongo yo bípedo con gafas

, con ojos azules.