Hola, me inscribí ayer al foro y hoy he visto tu historia.
Yo tenía una gata siamesa a la que tuvimos que sacrificar después de ocho años con nosotros por una infección con muy pocas posibilidades de salir bien.
Aún recuerdo cómo esperaba encontrármela detrás de la puerta al llegar a casa, y al levantarme de la cama. La echaba de menos junto a mí en el sofá cuando veía la tele o me quedaba dormida, y cuando limpiaba con la fregona se enganchaba a ella jugando,y todo eso desapareció de repente. ¿Pero sabes?, hoy, después de algunos años, tengo una gatita adoptada de unos 8 o 9 meses que está embarazada, y me ha devuelto la alegría, y eso que la tenemos de hace poquito.
Nunca olvidaré a mi gata, pero no he perdido las ganas de tener animales, pues dan mucho cariño aunque duela cuando mueren, además de la satisfacción de saber que estás ayudando a un animal que de no ser por ti, estaría viviendo en vete tu a saber qué condiciones, o directamente ya no viviría.
Sé que es pronto, pero te aconsejo que no pierdas las ganas de adoptar, pues muchos lo necesitan y pueden darte mucho cariño, aunque ninguno sea como la que has perdido, pero te lo agradeceran tanto como, seguro, que te lo agradeció ella.
Ánimo

