Así se quedaba después del

jeringazo.
Esta gatita la trajimos del campo de mi padre porque estaba malita, en el verano del 2006. Tenía muchos mocos y los ojos pegados que no veía a su madre para mamar. La traje una noche a las 12 de la noche, hambrienta, la lavé, le dí de comer y con ayuda de antibióticos logramos sacarla adelante, a ella y a su hermana, que vino 15 días después que ella con los mismos síntomas. Ahora viven felices en el campo.