Bueno finalizado el plazo de presentación la cosa marcha sobre ruedas.

Hace justo una semana del reencuentro entre Polie y Lily y ya son inseparables de nuevo

. En la primera toma de contacto tengo la sensación de que Lily si reconocio a Polie, intentó un acercamiento directo nada más salir del transportín

, aunque esta como 'veterana' de la casa no se mostró muy contenta de verla

. Solo llevaban separadas unos quince dias pero quizas nos excedimos un poco en las dosis de mimos & cariñoseos de Polie cuando llegó

, es imposible resistirse a esta carey, y temía perder protagonísmo con la llegada de su prima

.
Lo cierto esque no ha sido un reencuentro dificil ya que al dia siguiente ya compartían el arenero y el comedor sin bronca aunque Polie mantenía una actitud arisca con todo bicho viviente de la casa

. Pero curiosamente la llegada de un residente ocasional de la casa cambio las cosas.
De forma esporádica un vecino nos deja a su canario Curro para que le cuidemos cuando marcha de viaje y el pájaro ya esta acostumbrado a los gatos, se llevaba realmente bien con Pelos y Pipi, por lo que no se alteró con las dos michas

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Por motivos de seguridad avicola

el reside en su propio cuarto de acceso muy vigilado a los mininos y como su ultima estancia habia coincidido con la llegada de Polie esta ya le conocia. Al volver el canario Polie retomó la rutina de visitar al pajarillo por la mañana a la hora de la limpieza de la jaula y por la tarde en la clase de canto, a este pajaro gatofilo le encanta gorgogear delante de los gatos, sentandose como un reloj a las horas habituales frente a la puerta de la habitación

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La curiosidad llevo a Lily a hacer lo mismo que Polie

y en ese momento acabaron los bufidos y collejas con el 'canario de la paz' con lo que pasamos a la fase de juegos donde Lily demostró que es una bromista empedernida

y Polie su 'victima' favorita.

Pese a que el caracter de la carey es fuerte no se toma a mal las provocaciones de Lily y se lo pasan pipa organizando emboscadas mutuas o a los humanos, asaltando estanterias y armarios o intentando comprobar la resistencia de la piel humana a mordisquillos y zarpitas.

Tengo los brazos molidos de las croquetas dobles de estas dos pillas.


