evitar las bandejas higiénicas (el estrés acumulado por la imposibilidad de
arañar puede ser también un factor importante, dado que el estrés está
implicado en la mitad de los problemas relacionados con el tracto urinario).
“Las garras recortadas pueden causar también dolor en otras partes del
cuerpo del gato. Los dedos permiten que el pie se apoye en el suelo en el
ángulo preciso para mantener pierna, hombro, músculos de la espalda y
articulaciones en la alineación correcta. La eliminación de las últimas falanges
de los dedos altera drásticamente la configuración de los pies y hace que la
pata se apoye en el suelo en un ángulo antinatural que puede causar dolores
de espalda similares a los padecidos por los seres humanos cuando llevan
calzado inadecuado.”
5. Mitos comunes acerca de la desungulación
“Mi gato es el mismo de siempre; mi gato puede hacer las mismas cosas que
haría un gato con uñas.”
Un gato desungulado no es el mismo. Ha perdido el extremo de sus
dedos. No puede obtener el beneficio completo de arañar. Su forma de
caminar se ve alterada porque la parte frontal de sus patas no está. No puede
agarrar un juguete o manipularlo tan bien como si tuviera uñas. Puede trepar a
superficies sencillas, pero en terreno más accidentado no puede valerse de las
uñas delanteras que sirven como clavos de sujeción, frenos y garfios. Si se
enfrenta a una amenaza, lleva diez uñas de desventaja. Es sencillo: hay cosas
que es posible hacer con un conjunto de púas afiladas y que no pueden
hacerse con una almohadilla lisa.
Pero ésas son sólo las diferencias mecánicas. Los gatos son famosos por
ocultar sus molestias y superar estoicamente sus deficiencias. Es injusto para
el gato que asumamos que no echa de menos sus uñas sólo porque no se
queja explícitamente. El respeto hacia los gatos exige que les demos el
http://maxshouse.com/facts_about_declawing.htm
beneficio de la duda, suponiendo que echará de menos cualquier cosa que de
otra forma utilizaría diariamente.
El Dr. Gordon Stull, VMD, es propietario de la Vatco Veterinary Clinic en
Tabernacle, New Jersey, y ha visto un buen número de gatos desungulados.
Dice lo siguiente : “Desungular es, lisa y llanamente, una mutilación que puede
causar daños tanto físicos como emocionales al gato. No todo gato
desungulado sufrirá daños emocionales obvios; algunos pueden tener el
aspecto de cualquier gato normal. Pero si entro en la consulta y veo un gato
doméstico mostrando tendencias agresivas (vocalizaciones amenazadoras, una
naturaleza agresiva dominante, y propensión a morder) en mi interior sé que
hay nueve posibilidades entre diez de que este gato haya sido desungulado, y
de que los comportamientos agresivos sean la forma en que el gato compensa
la traumática experiencia de la desungulación y la pérdida de sus defensas
naturales causada por la cirugía .”
“Mi gato es todavía el más temido en el barrio; hasta los perros le evitan.”
La gente que hace declaraciones como ésta, normalmente dejan de
hacerlas súbitamente cuando sus gatos acaban en la clínica de urgencias
veterinarias con laceraciones severas en todo su cuerpo. No tientes a la suerte,
las probabilidades están en tu contra. Mantén a tu gato a salvo en el interior, y
permítele tener el uso de todas sus uñas, aunque sólo sea por la razón de que
pueden salvarle la vida si se escapa y se encuentra en peligro.
“Mejor desungular que devolver un gato al refugio para que se le practique la
eutanasia .”
Normalmente, mi primera respuesta a esta observación es desplazar el
foco desde el mundo en general al individuo que está considerando la
desungulación. Le pregunto: “¿vas TÚ a devolver a tu gato al refugio si te
desgarra el sofá?”. Hasta ahora siempre me han respondido que no, que es la
respuesta correcta. Una vez que sé que el dueño del gato está comprometido a
darle un hogar permanente, el argumento de “desungulación o eutanasia” deja
de ser válido, y podemos avanzar en la exploración de opciones más
respetuosas y menos invasivas que la desungulación.
La desungulación, en cualquier caso, no es garantía de que un gato no va
a ser devuelto al refugio. Si se visita cualquiera de ellos, se observará que en
todos hay gatos desungulados. En algunos casos, la propia desungulación
puede ser la razón de que el gato termine de vuelta en el refugio. El gato
puede haber desarrollado problemas de comportamiento o con la bandeja
higiénica como resultado de no tener uñas, lo que reduce drásticamente sus
posibilidades de ser adoptado. Por lo tanto, a veces es realmente más humano
devolver al gato antes de desungularlo.

De hecho, son relativamente pocas las desungulaciones que se hacen
como último recurso para salvar a un gato de volver al refugio. La mayoría de
las desungulaciones son preventivas y rutinarias, con frecuencia como parte de
un paquete de esterilización-desungulación. En clínicas veterinarias a lo largo
del país, se les extirpan permanentemente las uñas a los gatitos aunque no
tengan ningún problema relacionado con ellas , y antes de haber podido darles
una oportunidad a alternativas más humanas. Además, el dueño medio
consiente en desungular teniendo sólo una vaga noción de cuál es el
procedimiento, cuáles son los posibles efectos secundarios, o incluso por qué
es necesario.
Nota final: No fuerces la decisión “desungular o rechazar” con tu gato.
“Mi veterinario no lo haría si fuera dañino”.
La respuesta obvia es “Pero lo hizo.”
No hay consenso entre los veterinarios acerca de la desungulación.
Algunos veterinarios lo consideran extremadamente dañino, sin beneficio
alguno para el gato, y no realizarán esta cirugía bajo ningún concepto.
También se ha llegado a una especie de callejón sin salida. Por una parte,
los veterinarios ofrecen la desungulación porque suponen que sus clientes