Leo, mi lindo gatito de tres meses, lleva un par de días mordiendo con fuerza. Me busca para jugar y yo, si me muerde, lo dejo en el suelo y le ignoro o lo llevo al rascador. Pero él ni caso y vuelve a trepar a mi regazo y a morderme a lo bestia y así una y otra vez. ¿Que puedo hacer? ¿Se os ocurre algo? Es como si estubiera jugando a cazar porque cuando lo dejo en el suelo sale a la carrera persiguiendo lo primero que pilla. No sé como enseñarle que lo que hace no está bien. ¿Me ayudáis?