enhorabuena! Yo he asistido a todos los partos de mis gatas, ayudando cuando hacía falta (a más de uno lo he tenido que sacar de la placenta), y aunque el espectáculo puede parecer desagradable, nunca deja de maravillar la tranquilidad de la madre en todo momento, el instinto de la primeriza, que sabe todo lo que ha de hacer sin que nadie se lo diga, y en general el milagro de la vida
