Hacía mucho tiempo que quería que el Chester viera la playa y el mar, era una promesa que por fín se cumplió. En 10 años y medio es la primera vez que lo ha visto, y me siento tan feliz de haberlo hecho realidad.
Mi Chestillo precioso disfrutó a tope, como podéis ver en las fotos. No se baño entero porque aunque el agua le encanta, al no bañarme yo, él tampoco se decidio a meterse, pero sus patitas probaron el agua del mar cantábrico.
Aquí la prueba gráfica
