Respuesta: Mirad qué cositita!!
Cuando encontré a Ñaño tenía los ojitos igual, pegados y malitos. Cuando se los lavé y por fin pudo ver la luz... nunca olvidaré esa mirada! Esas ganas de correr, saltar y moverse por todas partes, tenía tanta curiosidad!! Que bonito es tener la oportunidad de poder cuidar a estos "hijos" tan especiales.
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