Glassé sigue en su jaula, ya sin collar, bufando a tó lo que se mueve, pero di tu, que para lo que le sirve...

. La rascadita en la cabeza y en los morretes, no se la quita nadie, que a tercos y necios no nos gana ella ni de lejos.
Tiene el manto muy limpito, come muy bien, cacotas normalizadas y ya no toma piensito de bebe, sino Exigent de Royal Cannin. En unos días, saldrá de la jaula (tiene que empezar a hacer ejercicio) y pasará a una habitación pequeña en la que dispondrá de cajas donde esconderse, pero, a la vez, donde podamos acceder a ella. Ahí empezará otra etapa, la de la lectura sentados en el suelo, con tranquilidad, cerca, pero sin agobiarla, poquito a poco. Debe acostumbrarse a comer de nuestra mano, a aceptar nuestra presencia, despacio, sin forzar y con toda la paciencia del mundo.
Lhotse, el pequeño milagro, sigue engordando y creciendo, ya está hecho todo un cuarto de kilo de gato

. Camina por la mantita, bufa al perrin de la casa, abre los ojitos sorprendido y le encantan los mimitos y las palabras dulces, al fin y al cabo, su madre es una humana mú pelmaza que nos lo tiene agobiao a arrumacos y monerías...