Hola a todas, acabo de llegar al foro y me gustaría presentaros a Zeus, hace 2 años que está con nosotros.
Lo adoptamos en una protectora, no nos convencía ningún gato de los que vimos y nos enseñaron los inmunos, que los tenían apartados en otra habitación... y entonces nos enamoramos de Zeus, que se acercó a que lo acariciáramos.
Ya sabíamos la repercusión de adoptar un gato inmuno, pero en pocos días de estar conviviendo desarrolló una infección en la piel, la zona de la barbilla se le quedó en carne viva y tuvo que estar meses con un capuchón de plástico, con el siguiente estrés y las averias que se hacía cuando conseguía quitárselo...
Con las inyecciones que le dieron consiguió curar, pero desarrolló una infección en la garganta de la que ya no ha conseguido remontar.
Asi que lleva 2 años con una especie de anginas, tiene la boca muy mal, inflamada y dolorida.
Sólo puede comer comida húmeda en paté, los trocitos casi no puede pasarlos, y el pienso ni se nos ocurre dárselo...
Siempre está con la baba colgando, por lo que se mancha la cola, las patas y el cuerpo cuando se hace "rosquete" (cuando duerme en postura de bolita), se le seca y luego él como casi no se puede lavar, se lo arranca...
Así que tenemos que bañarlo cada semana.
Por lo demás... es el mejor gato del mundo. Pobrecito, desde el principio lo vemos como: bueno, mientras aguante... hasta que no deje de comer...
Pero él come como puede, con mucho dolor pero tiene apetito, ronronea, nos busca mimos...
¿Nos arrepentimos de haber adoptado un gato inmuno? Por nada del mundo nos arrepentimos de tener a Zeus con nosotros, le queremos a rabiar y maldito será el día en que empeore y su vida ya no sea llevadera.
En fin, con Zeus hemos aprendido que se puede querer a un gato por encima de una enfermedad y de los inconvenientes y cuidados engorrosos que acarrea.
Un saludo y perdón por la chapa!