Respuesta: Glasé y sus tres milagros
Hemos dado un paso minúsculo, lame la malta de mi dedo... así que ya que le gusta, ahora seguimos un pequeño "protocolo". Se le da a oler la mano, se le tocan suavemente los morritos, la oreja y la cabeza, luego, despacio, debe tolerar mi mano en su lomo, unos instantes. Si acepta, le doy malta y le acaricio la orejina por dentro, que le encanta.
Sigue más o menos, las cosas como son, pero bueno, ahí vamos.
En cuanto pueda, fotos, prometido.
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