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Antiguo 02-dic-2007   #1 (permalink)
Baldor
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Fecha de Ingreso: agosto-2007
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Predeterminado Conclusiones de unos minutos en la terraza:

Desde que a mediados de setiembre llego Brillana a casa, la terraza era zona prohibida, incluso para mi, dado el riesgo de caída o de fuga. Lleva desde entonces a la espera de la instalación de una red antifugas, estilo campo de concentración, y ya esta decidido, de estas navidades no pasa. (Perezoso que es uno, en septiembre tendría que haber estado instalada)

Hoy he hecho el experimento, bajo minuciosa supervision he abierto la puerta de la terraza.

La primera en salir ha sido Brillana, como no, por algo es la mayor con 8 meses ya. A explorar y ponerme los pelos de punta subiéndose a donde no debe. A Bídoc, a pesar de que ya la conocía a fondo, le ha costado mas salir. Los okupillas se lo han pensado mucho, pero también han acabado saliendo y jugando.

Bueno, tras los largos antecedentes, la corta conclusión: Debo fortificar la terraza ya, y poner una gatera en la puerta. Se lo han pasado todos de fabula, incluso yo cuando no tenia el corazón en la garganta, el cielo sobre sus cabezas no tiene ni punto de comparación con la visión a través de una malla en las ventanas. Los pájaros volando por encima y excitando sus instintos son mucho mas gratificantes si los gatos pueden pegar un salto en lugar de quedarse mirando y haciendo dentera desde el antepecho de una ventana, aunque tengan las mismas posibilidades de atraparlos. Vamos, si no tuviera miedo a los perros, coches, y otros gatos, les ponía la gatera al jardín en cuanto estuvieran esterilizadas. (Y no lo voy a hacer por las razones antedichas.)

Y como los experimentos irreflexivos no pueden acabar sin susto, Brillana ha tenido la ocurrencia de saltar por el único lugar no protegido, a un pequeño alero de 30cm que rodea la terraza. De allí solo tiene una salida fácil, pero de allí, a la calle. Rápidamente he conseguido meter a todos los demás dentro de casa, y yo al jardín a evitar males mayores. He salido con el tiempo justo de verla saltar de nuevo a la terraza, y para cuando he entrado en casa, ya estaba en la puerta apoyando sus patitas en el cristal y maullando... Buffffffff... Un gato en la terraza lo puedo vigilar... Dos empieza a ser problemático... Pero cuatro es imposible, me faltan ojos!!! A instalar postes y malla adecuada ya!!!
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