y mi pequeño amor negro está detrás de él... desde esta mañana.
El dolor quema, las lagrimas no dejan ver bien, mi pequeño se ha ido. Desde que llegó, herido, desnutrido y muerto de frío y de hambre, para quedarse, para quedarse en mi alma primero, en la de su mami después. Ella le ha querido como le quiero yo, como sólo se puede querer a un gato callejero, cojo y negro. Fue feliz, poco tiempo, pero fue feliz. Gracias, Sara, gracias, hermana.
Adiós, mi amor, mi dulce pequeño, mi niño. Me robaste el alma, te entregué como se entrega a lo más preciado y quien te recibió sabía lo que había en mi mirada, te amó como yo lo hubiera hecho.
Juega con Kraus, con Lena, con Lolita, con tanto callejerito que se va en silencio... descansa, mi vida, te añoraré siempre, siempre, mi amor, mi Coco, mi niño .