Quienes poseen un minino en casa saben que son animales sumamente cariñosos. Se adaptan fácilmente al entorno doméstico. Y si se les consiente demasiado, estos animales -dormilones por naturaleza- se vuelven rápidamente unos holgazanes. Pero el tema aquí es el comportamiento gatuno a través de ciertas acciones a lo largo de su vida. En ocasiones, se podría pensar que el gato tiene un ataque de locura por la forma como reacciona. Pero, a menos que sufra de un trastorno que llaman síndrome del gatito loco, lo único que está haciendo es manifestar su afecto hacia los humanos o simplemente reclama atención.
Frotarse. Cuando frota la cabeza contra su dueño está marcando su territorio. A los lados de su cabeza tiene glándulas secretoras que impregnan su olor a todo cuanto se frote. También demuestra afecto de esta manera.
Amasa. Esta acción se identifica porque el gato estira sus patas y dedos de forma rítmica, como cuando era bebé para tratar de sacar leche de su madre. Normalmente, va acompañado de un chupete en un trozo de tela o la propia piel del dueño, si lo tiene cerca. Es considerado sólo una reminiscencia de su etapa de bebé.
Lame. Si ya lo ha hecho sabrá que la lengua de los gatos es muy áspera. Los estudiosos del comportamiento felino estiman que cuando lame la cara o las manos del humano lo considera un igual, un gato grande. Los gatos suelen asearse entre sí, cuando son miembros de una misma comunidad.
Bebe del grifo. Su cuenco del agua está lleno pero prefiere el riesgo de beber lo que gotea en la cocina o el baño. Es un animal aventurero, y le encanta jugar. No es lo mismo hacer piruetas o equilibrio en el lavabo para beber agua que tomar agua monótonamente de su cuenco.
Ataca las piernas. Ya le ha ocurrido ¿verdad? Este comportamiento, también conocido como síndrome del gato-tigre, explica cómo algunos gatos tienden a atacar los zapatos o piernas de su dueño. Se esconde tras algún objeto y se lanza sobre las extremidades de su propietario, las muerde y araña. Puede ser el resultado de un gato aburrido. Por ello se aconseja estimularlo con juguetes propios para él o colocándole un árbol para jugar y rascar.
Se muerde vigorosamente. Atención; el minino puede tener parásitos o prurito y por eso se muerde la cola u otras partes del cuerpo hasta dañarse. Consulte a su veterinario.
Locura nocturna. Ha notado que por las noches el gato comienza a dar carreras alocadas por la casa, da unos saltos vertiginosos contra las paredes, hace piruetas en el aire y persigue algo que usted no ve. Tranquilo, no se ha vuelto loco, sino que está usando su imaginación y lo hace justo en la noche, cuando sus instintos depredadores y de caza se acentúan.
Fuente:
http://cines.eluniversal.com/2005/04/08/msc_esp_08A549379.shtml 


