Fuyu ha encontrado un hogar mejor, donde le aprecian como lo hacíamos todos los que le conocíamos menos quién más tenía que hacerlo, su propia familia.
Este es Fuyu:
Esta preciosidad anduvo vagando por una obra durante 5 días, mendigando mendrugos de pan a los obreros sólo con 3 mesucos. Tuvo suerte y uno de los obreros se lo llevó a casa donde su mujer se enamoró de él al instante ¡no había otro remedio!
Al principio todo fueron mimos y sinvivires por esta preciosidad pero con la primera trastada llegaron los primeros gritos. Fuyu pasaba la mayor parte del tiempo sólo y, a pesar de tener un minijardincito para hacer sus cosas, necesitaba paseos que nunca llegaban. Sus mayores delitos: posar sus patas embarradas en la pared de la casa al asomarse a la ventana de la cocina. Era de esperar para cualquiera, sabiendo que el cachorrín llevaba todo el día fuera de la casa con la manta de agua que estaba cayendo. Pero la que tenia que ser su mamita adoptiva sólo veía en ello un acto desagradecido que se castigaba manteniéndolo atado a la puerta con la correa de pasear (que alguna utilidad había que darle) y así pasaba los días: atado sin posibilidad de moverse, haciendo pis en el sitio donde tenia que dormir al raso, sin techo sobre su cabecita de sus ya 6 meses, pasando noches con temperaturas bajo cero.
En esta foto se ve como tira de la correa para llegar a mis caricias.
El día que se escucharon gritos de "¡NI RESPIRES! ¡No tienes derecho ni a respirar! ¿Sin comida ni agua no aprendes? ¡Pues no te preocupes que así seguirás!" Alguien quiso tomar cartas y empezó a implicar a todo el que conocía en buscarle un mejor hogar a Fuyu. El primer paso, hablar con la mami de Fuyu para saber si estaba dispuesta a darle en adopción. Para ella fue un alivio. Confesó que si no estaba en la perrera era porque aún no tenían sitio para él.
Fuyu vive desde ayer con una familia con dos niños, otros dos perros y un gato. Sorprendidos se quedaron al conocerle de que "ese perro desagradecido" tuviese un caracter tan noble y fuese tan obediente en los primeros minutos que llevaban juntos.
El día de reyes le llevaremos un regalo y comprobaremos cuánto mejor podría ser un perro desagradecido cuando se cría con buena gente.