Me contó mi suegra, que tenía una gata, Rosita, que una vez saltó de su ventana a la de la vecina y le "destrozó" las cortinas! Dios, eso no se lo cree nadie, el caso es que mi suegra le dijo: Tranquila, yo te compro otras...
Empezó a decirle que si son muy caras, que a ver que hago yo ahora, que si tal que si cual, total, que con el dinero que mi suegra le dió compró cortinas nuevas para toda la casa! jejejje, las hay listas eh?

A todo esto, la gata entró y la vecina empezó a chillar y ya mi suegra fué rápido a buscarla porque la gata no quería salir de debajo de la cama, con lo cual, dudo mucho que las cortinas se las haya destrozado la gata, pero como no puedes demostrarlo... a pagar toca!.